Prisionera de la soledad

Publicado: 13 septiembre, 2007 en De sentimientos, Relatos
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Cuando me reencontré contigo tenías el alma rota y la mirada perdida. De tus ojos sólo caían lágrimas que nadie lograba comprender porque nadie miraba dentro de ti. Estabas escondida y triste, perdida en un mundo que no lograbas entender.

Cuando me volvía a encontrar contigo eras prisionera de la soledad, como yo lo era y estaba siendo, como yo quería dejar de serlo.

Por eso te comprendí, porque yo sentí lo mismo que tú y por eso podía saber lo que pensabas mientras que el resto no era capaz de imaginarlo.

Entonces supe que quizás podríamos ayudarnos y limar los barrotes de la cárcel que nos privaba de la felicidad.

Quizás junto pudiéramos hacer más que solos y pudiera ser que de ese modo no nos sintiéramos extraños en la realidad. Seguiremos sintiendo probablemente lo mismo pero el dolor es menor al saber que alguien te comprende, la fuerza es mayor cuando alguien se preocupa por ti y la soledad no te atrapa si tienes a alguien con quien compartir algún momento.

El día que te encontré de nuevo eras prisionera de la soledad, espero que ahora, como yo, lo seas un poco menos o que, quizás, puedas ya vagar fuera de ese triste presidio.

Prisionera de la soledad

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