Archivos de la categoría ‘Descriptivos’

Hay demasiadas cosas que se han perdido, demasiados momentos que hemos malgastado y después de tanto tiempo no se puede ya evitar, lo malo está en el aire y no puedo evitar volverlo a respirar.

Voy a volver a verte y no hay nada que pueda hacerlo cambiar, fueron demasiadas cosas las perdidas, demasiado tiempo de dolor y aunque me trajiste el mal verdadero a mi corazón, también lo llenaste antes de una ilusión de la que algo nació de nosotros.

Fuimos dos cuerpos desnudos buscándose en la noche, fuimos el tiempo que media entre nosotros dos y otro más, más de nueve meses de vida en vilo y ahora, una alegría que nunca nos faltará.

Sí, demasiadas veces nos hicimos daño pero, bien es cierto, que muchas más nos curamos las heridas y nos hicimos sonreír, ¿qué pesa más?

Me has hecho daño, acompañaste mis lágrimas hasta el corazón.

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Peligrosamente

Publicado: 19 febrero, 2018 en Descriptivos, Relatos
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Va a doler, va a doler demasiado.

Lo supe en aquel momento y no me equivoqué, fue lo más doloroso por lo que jamás he pasado, el despertar de un sueño y el encuentro de una dura realidad que a base de golpes ha conseguido quitarme esa obsesión que tenía contigo.

Quise creer demasiadas cosas bonitas contigo, te amé intensamente, peligrosamente, porque quise creer tanto en ti que dejé de creer en mí, en esas señales sutiles de las que me percataba.

La vida es así, no siempre sabes si lo que amas te hará bien o mal y, contigo, no salió bien, porque me dejaste muy tocado, demasiado tocado, tanto, que aunque te amé tanto que jamás podré dejarlo de hacer, sólo pensar en lo que en realidad eres se vuelve el peor de todos los tormentos que hubiera podido imaginar tener.

Sabía que podíamos estrellarnos, que fuimos demasiado rápido, lo que nunca imaginé es que tú me dejarías chocar mientras me cortabas los frenos.

Más de un 36

Publicado: 18 febrero, 2018 en Descriptivos, Relatos
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Me encuentro que ya es de mañana y que te tengo a mi lado, tu piel blanca brilla ante los rayos que se cuelan en la persiana. Beso tu hombro y no puedes evitar sonreír y sé que apenas sé tu nombre y poco más, pero siento que te necesito a mi lado, aunque no tenga ni idea de nada más.

Tu vestido tirado en el suelo, junto a mis pantalones, toda nuestra ropa revuelta en el parqué, y tus zapatos, que quizás sean más de un 36, uno bien colocado y otro tumbado a medio metro de aquel, señalando esa misma cama en la que sigues oliendo a rosas aún después de todo nuestro sudor entremezclado después del actor del querer.

Rozo con tus dedos tu espalda y una cosquilla te hace reír, me robas el primer beso y luego no puedo evitar robarte yo decenas de los tuyos, encontrando en tu boca el sabor que más falta me hace.

En el tejado de al lado, ese gato que tantas veces me vio llorar desesperado se ha puesto a maullar, quizás entienda que ha cambiado el destino, que pronto llegará un nuevo mes de abril y, sin embargo, la primavera ya ha llegado para mí…

Aquí estoy, otra vez mirándote nerviosa, mordiéndome un labio y aguantándome las ganas de salir corriendo con un caballo desbocado.

Estoy esperando, haz un movimiento y haz que todo empieza a ser más, mucho más, algo que no sea capaz de imaginar.

Lo cierto es que desde el día que supe tu nombre ya nada ha sido igual, te metiste dentro de mí y no lo pude detener, desde ese instante en cualquier de mis sueños siempre estuviste tú.

No me importa nada de lo que el mundo piense. Me dijiste que en la vida no hay tiempo para arrepentimiento, pues venga, vayamos disparados hacia adelante sin pensar en nada más.

Tiraría el teléfono y me quedaría sola en el mundo junto a ti, creo que no necesitaría nada más en este momento, así que, por favor, espabila de una vez, llevo esperando demasiado a que te lances por mí.

El pozo

Publicado: 16 febrero, 2018 en Descriptivos, Relatos
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Entre tanta mediocridad y perseguido por alguien verdaderamente malo que conmigo quiere acabar, no quiero dejar de ser el bueno que deja de creer, no me pienso rendir, detendré al que me ha intentado vender, no tendré miedo de lo que me pueda vencer, al miedo hay que tenerle respeto pero nunca te puedes dejar vencer por él.

Así es, me niego a caer en el pozo, me niego a que la oscuridad me haga dejar de ver, no quiero ser un ciego en el país de los bárbaros, quiero que mis ojos me sigan enseñando en aquello que debo creer.

No, no dejaré que me tiren al abismo del que no se puede volver, no dejaré que me quiten la esperanza, sé lo que quiero y no me detendré hasta que lo pueda tener.

Podrán romperme los huesos, podrán dejarme lleno de cardenales mi cuerpo pero por eso no me detendré. Lo tengo claro, el dolor no me va a detener, da igual lo que hagan, jamás me dejaré vencer.

Ciudad solitaria

Publicado: 13 febrero, 2018 en Descriptivos, Relatos
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He salido tarde, una vez más, me he quedado más tiempo trabajando, buscando dejar todo bien hecho, de esa forma que a mí me gusta pero que parece que a casi todo el mundo no le importe.

Miro la hora y me pregunto qué estarás haciendo en este momento. Al principio creí que las cosas cambiarían pero, después, me fui dando cuenta de que no sería fácil, de que la vida no siempre responde a nuestras súplicas y deseos pero, sin embargo, no me resigné a aceptarlo.

Camino por esta ciudad solitaria, tratando de llegar a ese piso en el que nadie espera por mí y, no obstante, sigo sin rendirme, porque yo no soy de los que se rinden, porque mi forma de ser implica seguir avanzando siempre al frente, aunque no consiga nada, porque menos conseguiría si no hiciera lo que considero correcto.

Paso delante de tu portal y me quedo quieto un momento delante de él. Si te llamase, escucharías mi llamada, si gritase aquí escucharías mis gritos, si cayera fulminado, ¿escucharías el golpe?

Siempre creía que las cosas cambiarían pero aún no lo han hecho…