Punto y aparte

Demasiado tiempo desde la última vez, demasiadas cosas por hacer y muchas otras que quedaron sin hacer. No tengo claro que me alcance toda una vida en hacer lo que un día soñé contigo peor he aprendido a aceptar que no siempre las cosas salen como quieren tu corazón.

De repente, te encuentras con un punto y aparte y no puedes hacer otra cosa que marcharte aguantando un corazón que se ha quemado en vano.

¿Ahora qué hago contigo? No tengo claro que seas lo que necesito pero no puedo hacer otra cosa que arriesgarme y tú, que sabes que no soy de jurar en mano, tendrás que decidir si te atreves a vivir lo que antes impediste o sales huyendo otra vez, como aquel cuento de ficticia traición al que un día conmigo ya jugaste.

Quizás estas sean nuestras cenizas pero si tú pones la mano podrás ver que como tú me quemo, qué aún arden y que si soplamos tal vez arda el amor que un día apagamos, sin aviso pero con el corazón roto de dolor, por saber que dejábamos atrás algo que no lo merecía.

¿Era final o era aparte? Tú decides como acaba esta historia que seguía viva.

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La vida cuesta

No es sencillo, quizás sea lo más difícil de aceptar, saber que, tantas veces, lo que te hace daño es lo que más puedes desear.

Nos pasamos media vida persiguiendo cosas que no merecen la pena, a personas que nos hacen daño, situaciones que son imposibles pero nos empeñamos en creer que no lo son.

Cuesta confiar en el corazón cuando tantas veces te ha dejado tirado, cuesta abandonar aquello que siempre has estado buscando, dejar atrás el amor cuando aparece arrepentido en tu portal, por más que tú lo intentes dar de lado.

Supongo que es difícil que me creas tan sólo por lo que puedes ver, al final las cosas importantes son en las que se puede confiar sin tener que verlas.

¿Cómo puedo hacer que vuelvas si ayer renuncie al amor? Demasiadas heridas que no han caído en el olvido, demasiadas malas experiencias que no pueden disimularse entre tus ropas tiradas en el suelo.

La vida cuesta… aun sabiendo porqué.

Tantos bailes

No sé cómo ha cambiado tanto en tan poco tiempo, pero ahora todo luce diferente, como si lo hubieran cambiado o, quizás, como si me hubieran dado unos ojos nuevos con los que mirar.

Aquí estoy, esperando a cruzar la calle, mientras tus ojos siguen esperando en doble fila, el momento en el que conectar en lo más profundos con los míos.

Me di cuenta de lo que pasaba cuando una risa profunda surgió en mi interior, con la primera broma tonta que me dijiste tomando café. Sin querer llegaste a lo más profundo de mi alma y me has hecho darme cuenta de que aún me queda mucho tiempo para seguir aprendiendo de ti, para seguir conquistándonos día a día, como si todo hubiera empezado ayer.

Todavía nos quedan tantos bailes que tomar, tantas cosas que celebrar, tantas fiestas que celebrar, tantos besos que robarnos de los labios, tantos amaneceres que ver llegar juntos y tantas noches largas que se harán cortas recorriéndonos de arriba a abajo.

Tengo muchas cosas aún que ser y, la mayoría, serán a tu lado, porque tú me enseñaste el camino que tengo que recorrer.

Lo contrario de ninguno

En el peor momento, llegó el silencio. Cuándo se necesitaban palabras de auxilio me quedé sin ningún apoyo y descubrí que había vivido demasiado, que mis zapatos ya estaban demasiado gastados.

Ahora que quiero entender que todos es lo contrario de ninguno, me quedo solo de mi sombra acompañado y me queda recordar que aún queda tiempo para lograr lo que no he conseguido.

Demasiado tiempo he vivido despistado como para ahora no enterarme de que juntos hacemos que uno más uno sea mucho más que dos, esa sinergia es lo que debemos lograr.

No, no quiero de nuevo correr detrás de humo, quiero llegar y encontrar lo que siempre he debido buscar.

Si tú no hablas es hora de que lo haga yo. Siempre he tenido demasiadas dudas tontas que me dejaron colgado, soy mucho más de lo que creía, soy la luz que quiere alumbrar todo a tu lado.

Te diré lo que siento, tú tan sólo tienes que escuchar, luego decide pero decide con lo que importa de verdad, no con el pensamiento, sino con lo que te hace vibrar.

Lo contrario de ninguno

Cómo hacer que vuelvas

Es más fácil decirlo con palabras, pero muy difícil es demostrarlo con actos, porque no siempre soy capaz de hacerte entender lo que he sentido por ti, porque me he quedado petrificado cuando habría tenido que actuar, porque no sabías bien cómo creerme que entre los dos todo iba bien, era demasiado bonito para mí como para poder ser realidad.

Me pregunto cómo hacer que vuelvas, recordando cuando tus ropas estaban en el mismo suelo que ahora tocan mis pies, cuando aún sentía la prisa en el aliento de tu boca, cuando reconocía cada una de tus formar como parte de mi ser.

Fallé, es cierto, eché a cupido de mi casa a patadas, cuando no supe retenerte y, con todo, no soy capaz de olvidarte y en mi cabeza siempre está presente esa pregunta reiterada, la de encontrar la forma de traerte de nuevo a mi lado, dónde creo que siempre te hube de tener.

Cierro los ojos y aún veo el aire filtrándose por debajo de tu vestido, por el mismo sitio que avanzaban mis manos temblorosas, que apenas soportaban las ganas de reconocer tu tacto a cada centímetro de su camino.