Volver

Se trata de aprovechar este momento, porque nunca habrá ninguno igual y no sabes si te arrepentirás de dejarlo pasar, de dejar que la vida se vaya sin más y que te aleje del lugar al que un día quisiste volver, cómo si no hubiera nada en él que te pudiera retener.

Todo se concentrará en una colección de imágenes que en tu cabeza quiera habitar, los recuerdos que se niegan a abandonar lo que el presente acaba de derribar.

No quiero abandonar este lugar, quiero volver cada diez años a recordar lo que aquí empezó un día, esa historia por la que siempre merece la pena recodar, esa escena que tantas veces se repite en tu cabeza, porque, en el fondo, sabes que fue transcendental y que ya no habrá, jamás, ninguna otra igual.

Al final el día se despedirá, escucharás un montón de ruidos familiares que te dirán que la noche se apodera de ti y que el nuevo día lucha por vencer ese cansancio que te ha dejado luchar para regresar, a este punto sin retorno que no pudiste evitar.

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Cartas de navegación

Ya no hay hilo que nos una. Lo desataste y me dejaste sin rumbo ni dirección, varado en medio de la nada y sin cartas de navegación. Tú, que eras mi luz, me abandonaste cuándo más me hacías falta y me quedé perdido en medio de una realidad que me llevaba, por inercia, hacia un desenlace fatal.

Pero me negué a desesperar, dejé de llorar, y busqué el viento que me llevara a sobrevivir, que me llevara de vuelta al lugar donde crecí y desde el que volvería a salir, cuando arreglara mi vida a la deriva, hacia el paraíso que tú me prometiste y me negaste y que sé que está esperando por mí en algún lugar, más allá de lo que tú podrás explicar a nadie más.

Mientras el mundo arde, yo me empeño en helarme, el viento arrecia, sé que va a cambiar, y no habrá ningún lugar que pueda contener mis ganas de descubrir lo que la vida me depara.

No, no necesito tu luz, tan sólo tengo que confiar en que mi tino me llevará a dónde siempre he querido estar.

Hoy la bestia cena en casa

Le he invitado. Ha llegado con su mejor traje y con sus peores intenciones, lo noto en como me mira, con los ojos llenos de deseo.

Hoy la bestia cena en casa y la he dejado entrar yo y no sé porqué lo he hecho, o quizás sí, quizás me guste castigarme o quizás sea mi faceta de actriz, la misma que me hace reírme de sus tristes chistes y asentir ante sus palabras huecas, esas que no dicen nada y que resuenan como un gato que maúlla dentro de mi cabeza.

De repente lo miro en mi cama, tan guapo, tan desnudo, tan elemental, tan fiero, tan sin alma… porque hace tiempo que la vendió por conseguir llegar al lugar que pensaba que era el que merecía.

Me río, es mi segundo plato y él no lo sabe y tan sólo es una venganza, una contra mi misma, por haber sido una idiota que dejó pasar el verdadero amor, ignorándolo hasta que lo perdió.

Sí estoy con él porque no me merezco nada mejor. Me asquea lo guapo que es, me asquea que no sea quién quiero ver… me asquea… me asqueo…

Mira a la gente

Me debes muchas cosas, me debes un verano de besos largos y de sexo apasionado después de bañarnos en el mar, me debes muchas fotos, fotos de esas que no se pueden inventar.

Fuiste mi droga y me dejaste tirado y no sé cómo sobrevivir al miedo que me produce no tenerte a mi lado.

Desde lo más alto del edificio que habito observo como la noche mientras la gente se divierte y me pregunto cómo tú no quisiste divertirte así conmigo, cavilo en lo que falló, en porqué no quisiste darme esa oportunidad que parecías haberme concedido de verdad.

Te llamo y te pido que mires a la gente, que veas como bailan, como disfrutan, como son capaces de respirar felicidad, mientras tú sigues en tu burbuja inventada, excluyéndote de la felicidad.

El juego se ha terminado, mi apuesta me ha condenado. Tiro el vaso que acabo de llenar, detesto haber querido tan intensamente pero no quiero mentirme, peor hubiera sido que no lo hubiera hecho así.

Me debes tantas cosas… y nunca me las vas a pagar.

Sólo dime

Demasiado tiempo ha pasado, demasiado tiempo he estado esperando a entender y ahora, que te encuentro de nuevo, sólo te quiero preguntar, cuánto más va a durar este invierno que entre nosotros se instaló hace tanto tiempo y que parece que no quiere acabar.

Muchas veces lo pensé. Hoy me encuentro como me encuentro por intentar entonces cuidarte a ti. No pensé en mí, si lo hiciera el resultado sería, sin duda, muy distinto.

Tú eras la que supuestamente me amaba pero al final, parece que sólo quería yo, tú buscases la primera excusa para mandarlo todo a la basura y sé que nunca pedirás perdón.

¿Cuánto tiempo tiene que doler? Creo que ha sido demasiado para lo que tendría que ser. Nunca busqué razones para odiarte, ni siquiera para desconfiar y tenía muchas, demasiadas, porque me las ponías bien fácil, pero yo te quería y prefería pensar bien.

No, yo nunca fui el malo, pero eso me duele tanto, por eso quiero que el calor me vuelva a recorrer, que se acabe este infierno y que tan sólo fuera una pesadilla que termine algún día y me encuentre despierto escuchando latir tu corazón.

Sólo dime, ¿cuánto tiempo?