Te podría decir

Te podría decir que no siento nada por ti, pero eso sería mentir y a mí nunca me ha gustado hacerlo.

Nadie dijo que fuera sencillo lo que siento por ti, porque siempre que te veo me siento atraído a ti pero después de haber estado contigo dudo que me sea bueno estar junto a ti. Así que mi mente pelea entre el rechazo y la atracción.

Hoy sé que tu nombre no entra dentro de mi porvenir y aunque al verte sé que mi mundo se tambalea entero, mi corazón me avisa de que aún sigo arreglando los rotos que le produjiste con tu odio infundado.

Me gustaría aprender a quedarme contigo o a dejar de sentir algo por ti. Me gustaría cortar con el pasado de lo que hubo entre los dos, borrar esos borrones que dejaste en mi piel, en donde me tatué un sentimiento que, seguramente, nunca debió haber sido para ti.

Empezó ayer, nunca terminó bien, porque tú no hiciste lo que tenías que hacer. Negaste la evidencia por querer tener razón siempre. No eres la clase de persona que entienda lo que es el amor y, sin embargo, sigo queriéndote tontamente, aunque mi cabeza niegue a mi corazón.

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Las cosas que no pude responder

¿Qué ha pasado con nosotros? ¿Por qué tenemos que ir siempre del revés? ¿Por qué nos empeñamos en llevarnos la contraria?

Diría que somos la asignatura que siempre nos queda para septiembre, que nuestro corazón no quiere entender la lección y que nos empeñamos en suspendernos el uno al otro, aunque por dentro sepamos que juntos nos va bien.

Me encantaría poder dar respuesta a las cosas que no pude responder, esas que dijiste a cualquiera menos a quién se las debías exponer, a mí, que por ti hubiera hecho cualquier cosa, y al que quebraste, entonces, el corazón.

Siento que me he caído otra vez, quizás mi corazón siempre camine con los cordones desatados y vaya siempre tropezando y haciéndose heridas, así de despistado, quizás se merezca el castigo por no querer aprender.

Cuando mejor nos llevamos es cuando apagábamos las luces y no hablábamos…

Cómo hacer que vuelvas

Es más fácil decirlo con palabras, pero muy difícil es demostrarlo con actos, porque no siempre soy capaz de hacerte entender lo que he sentido por ti, porque me he quedado petrificado cuando habría tenido que actuar, porque no sabías bien cómo creerme que entre los dos todo iba bien, era demasiado bonito para mí como para poder ser realidad.

Me pregunto cómo hacer que vuelvas, recordando cuando tus ropas estaban en el mismo suelo que ahora tocan mis pies, cuando aún sentía la prisa en el aliento de tu boca, cuando reconocía cada una de tus formar como parte de mi ser.

Fallé, es cierto, eché a cupido de mi casa a patadas, cuando no supe retenerte y, con todo, no soy capaz de olvidarte y en mi cabeza siempre está presente esa pregunta reiterada, la de encontrar la forma de traerte de nuevo a mi lado, dónde creo que siempre te hube de tener.

Cierro los ojos y aún veo el aire filtrándose por debajo de tu vestido, por el mismo sitio que avanzaban mis manos temblorosas, que apenas soportaban las ganas de reconocer tu tacto a cada centímetro de su camino.

Quiero verte

Tanto tiempo en mi realidad y por fin, de repente, veo algo de luz, esa que me traes tú, mientras me enseñas a vivir de una forma diferente, mostrándome que el mundo tiene mucho bueno que darme, mucho más de lo que nunca hubiera podido soñar.

Quiero tenerte siempre enfrente, que me enseñes de nuevo a imaginar cómo puede ser la realidad, que me hagas creer en todo lo que hace tiempo empecé a dudar.

Enséñame, por favor, que puedo creer en alguien de verdad, que merece la pena amar y que tú eres especial, de esa forma que tan sólo puede hacerme mejorar.

Has conseguido hacer que vuelva a brotar vida en mi alma que estaba dormida y ahora tan solo pienso en tu boca, en juntar nuestros labios otra vez y dejarnos llevar.

Ahora ya no soy débil, ahora me siento fuerte, tenerte aquí al lado me hace sentir así, capaz de superar cualquier obstáculo con tal de conseguir que no nos volvamos a separar.

Quiero verte, no tardes en llegar, haz de mi mundo un lugar mejor.

Por si regresas

Hay muchas cosas que no puedo entender y tu partida es una de ellas, pero no la mayor, lo peor fue todo lo que hiciste antes de marcharte, el mucho daño que me infligiste cuando podías haberlo evitado y yo, que creí que todo era diferente contigo, me encontré, de repente, metido en el peor de los líos, el descubrir que sí eras diferente del resto, pero no en mejor, sino en peor.

Por si regresas, te digo que espero que me avises antes, para yo irme lo más lejos posible, porque no quiero que me encuentres, ya has hecho bastante, ya me has dejado antes, no quiero que vengas ahora a decirme que las cosas no son como me imagino, porque no he imaginado nada, la realidad me hizo caer de bruces ante tu cruel y cobarde actuación.

Yo, que nunca quise creer en nada, tampoco puedo crear ahora en ti, pues cuando alguien traiciona mi confianza ya no lo puedo volver a ver igual, el daño que hace en mi corazón deja marca en mi alma y esa no se cura por mucho tiempo que pase, se atenúa, peor está ahí, recordándome lo que fue sufrir, para que no se me ocurra hacer la misma tontería otra vez.

Así que apréndetelo ya, no lo intentes, no vuelvas, no te quiero ver, estoy bien sin ti y no te quiero ver.