Me pesan las alas

Publicado: 16 septiembre, 2017 en Reflexivos, Relatos
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A veces despierto y me siento en el planeta equivocado. Puede que el mundo esté equivocado o el equivocado sea yo pero a mí no me educaron para vivir así, veo demasiadas cosas que no tienen sentido, demasiadas tonterías he sufrido para creer que todo está bien.

Creo que me pesan las alas y que debo estar cayendo con el motor estropeado, buscando un lugar para que aterrizar, pensando que quizás tú me encuentres mañana, la misma a la que he buscado todos mis ayeres, que pensé haber encontrado unas cuantas veces pero que aún no descubrí.

Quizás muera así, pensando en si me encontrarás, yo nunca te dejaré buscar.

Perdón, demasiado discurso improvisado y no soy ni un loco o un profeta o tal vez sí, puede que esté pirado o sea un alumno aventajado de aquellos que dicen que pueden ver lo que está por venir.

Dime mundo, ¿en qué me he equivocado? ¿Debería pedir perdón por insistir? O todos mienten o yo me miento a mí y yo creo demasiado como para poderme mentir.

No creo que llegue muy lejos, mi motor se para. ¿Serás capaz de encontrarme mañana? Sin ti no puedo sobrevivir.

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Un capitulo finalizado, otro giro en la historia, un nuevo empezar, demasiadas cosas que superar, nunca que olvidar, porque la vida se conquista aprendiendo de lo bueno y de lo malo y no dejándose llevar por lo que en un momento puedes desear.

Un montón de preguntas, ninguna respuesta que me deje tranquilo y, de repente, la soledad. No obstante, todo cambia en un momento, regreso al mar y una nueva oportunidad surge sin más, lo noto cuando llenas mis brazos, cuando la noche empieza a reinar.

Así que estoy diciendo, a quien quiera escuchar, que las cosas no siempre tienen sentido para nosotros pero, teniéndolo o no, todo acaba por llegar. Yo ahora lo tengo, cuando más pensaba que quizás nunca lo conseguiría lograr.

Aquí estoy con dudas, no con miedos, que se acaban justo cuando terminas por llegar y me pregunto qué pensar, ahora que me he quedado sin armas, sin máscaras y sin disfraz y en vez de acabar conmigo la vida, me ha recompensado con tu oportunidad, ese mismo que disfruto ahora mismo y que no estoy dispuesto a escapar.

Quiero sentirte en silencio y saber que seguirás conmigo cuando aquí ya no estés y que yo seguiré contigo hasta que nos volvamos a encontrar. Sí, así será.

Ácido

Publicado: 14 septiembre, 2017 en De sentimientos, Relatos
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Las cosas suceden y no siempre ocurren cuando las esperamos, sencillamente aparecen y debemos saber aceptarlas, sufrirlas o disfrutarlas. Como no podía ser menos, en mi caso tú has aparecido cuando menos esperaba y ahora somos el centro de muchas conversaciones.

Nuestro sabor es ácido para los otros, dulce para nosotros y tantos hablan por hablar que no puede darnos otra cosa que risa, pocos conocen lo que somos, pocos saben lo que sucede en realidad.

Hay un viento de cambio, una luz que ilumina lo que hacemos, un brillo de esperanza por el cambio y este lo somos tú y yo, algo especial que suma sin poder restar, multiplica el efecto positivo de tenernos, somos la sinergia de la pasión.

Ahora que te veo sé que vas a besarme, que me sacarás a la pista y harás que parezca que sé bailar, electrizándome a cada paso, todo un volcán de pasión.

¿Qué opinas? ¿Acierto o no?

Eres la causa de mi reacción, yo soy el detonador de tu explosión y cuando se encuentran nuestras bocas aprendemos que existe otro sabor, el del éxito del amor.

Hijas del cierzo

Publicado: 13 septiembre, 2017 en Descriptivos, Relatos
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En aquella región perdida del mundo, más allá de ningún lugar en el que antes estuviera, muy lejos de mi tierra natal, allá donde canta el acento de los que remontan mil ríos y el océano atlántico, cerca de los pirineos, por donde pasa el Ebro, me encontré con las hijas del cierzo, un vendaval que me arrastró a vivir la aventura que me cambiaría, llegar mucho más lejos que en cualquier otro tiempo.

En aquella ciudad me encontré con una mirada desafiante que portaba un corazón de león en el pecho y lo supe desde que la vi, empezaba el partido más importante que había vivido hasta el momento.

Ella un huracán, me arrastraba con sus sueños, como ese viento fuerte y racheado que me revolvía el pelo. Yo con mi curiosidad y esa forma de mirar, según ella, siempre fui su misterio a descifrar, una gran razón para invertir su tiempo.

No importan las distancias, lo que está en juego es mucho más importante y ahora llego de nuevo a esta estación, esta vez en esta mi tierra, esa que durante milenios resiste al tiempo, esperando que llegue el huracán de pelo rizo y moreno que todo cambiará, no solo a mí, sino a este lugar, que para siempre será nuestro.

Desierto

Publicado: 12 septiembre, 2017 en De sentimientos, Relatos
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Cierro los ojos y me viene a la cabeza aquellos momentos en que dormíamos juntos esperando encontrarse el uno con el otro al despertar, esperando romper el silencio de esas noches que nos encontramos mano a mano, nos exploramos todo el cuerpo y nos miramos a los ojos, de esa forma que solo los enamorados pueden hacer.

¿Por qué te has empeñado en desaparecer? Has convertido en un desierto aquel paraíso que supimos construir en pequeños momentos y yo sueño con poder congelar aquel momento en que te hiciste mágica para mí.

¿Qué ha pasado contigo? ¿Siempre fuiste así? ¿Pude estar tan engañado con lo que vi? Porque sé que yo no soy el malo del cuento, que lo que me dices son siempre escusas, quizás nunca me quisiste como yo te quise a ti. Pero, ¿en verdad fue así?

No, no puedo entenderlo, no puedo ser un día aquel sin el que no podías vivir y, de pronto, por una sola pregunta, convertirme en nada para ti. Si siempre fuiste así de niña, ¿qué fue lo que pude ver en ti?

Ojalá pudiera parar el tiempo, en encontrarme en ese momento en que nos conocimos y me sonreíste de esa manera tan tuya que tanto me gustaba a mí.

Puedes echarme todas las culpas que quieras, puedes pensar en que tienes razón, quizás creas tenerla, pero lo cierto es que no, es que yo no soy el culpable de esos pecados tuyos, ni de tus pesadillas, de ni de tu inseguridad. No, yo no soy culpable de nada, soy el inocente al que traicionaron tus demonios, esos que te hicieron buscar en otro lo que ya tenías conmigo, esos que te hacen tomar decisiones que tan solo para ti no son extrañas.

Corre a buscar refugio, sigue buscando esa confianza que le niegas a los demás, continúa huyendo de la realidad, tan solo por seguir viviendo en ese capricho que llamas vida y que algún día se quebrará, porque las burbujas son efímeras, nunca eterna y la tuya también se romperá.

No, ya no eres la única para mí, te has vuelto un mal recuerdo, esa historia bonita que se torció, esa posibilidad que se escapó entre los dedos.

No eres valiente, no eres sincera, no eres lógica, no eres fuerte… eres todo lo contrario a lo que dices.

Corre, sigue huyendo, pero por mucho que corras nunca podrás dejar la realidad. Hace tiempo que dejaste de ser la niña que tus actos parecen querer revivir.