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Sabes que es así, que no tienes que decirme nada, que tan sólo me hace falta un sonido para que sepa que me necesitas, porque estoy a una llamada de distancia y eso nadie podrá cambiarlo, porque me pondré en un momento a tu lado, da igual que ese momento sean tres segundos o seis horas, porque cuando se trata de ti, no hay distancia lo suficientemente larga como para que sea corta con tal de estar a tu lado.

Si me necesitas, llámame y no tengas miedo, ven conmigo porque conmigo estarás bien, que no te importe decírmelo, porque yo lo quiero saber y lo que se dice puede ser erróneo o acertar, pero siempre será una oportunidad.

No tengas reparo, yo quiero verte sonreír y haré cualquier cosa para conseguirlo, porque eso es lo que más me importa, tu sonrisa. Cuando tú estés débil, yo seré el fuerte, cuando tú estés gris, yo seré tu color, cuando estés cansada, yo seré tu energía.

No, no me rendiré nunca contigo. ¿Lo sabes? Si no lo sabes, escúchame, lo tienes que saber.

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Volver a casa

Publicado: 15 febrero, 2018 en De sentimientos, Relatos
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He estado mucho tiempo perdido, fuera del lugar donde se supone que debería estar, demasiado tiempo buscando algo que he tenido siempre, un lugar al que regresar, pero hoy me he dado cuenta, así que te pido que esperes despierta, porque estoy volviendo a casa y quiero reunirme contigo, porque es contigo con quien siempre he debido estar, aunque no me diera antes cuenta, aunque no tuviera el valor de admitirlo hasta ahora.

No quiero dar más vueltas, no quiero estar siempre recobrando el aliento, no quiero buscar y buscar sin sentido, quiero disfrutar de lo que sé que en verdad me puede dar la felicidad y, ese lugar, es donde tú siempre has estado, el lugar en el que tú vives, el lugar que espero que quieras compartir conmigo.

Sí, esta vez también estoy perdiendo mi energía pero, a diferencia de hasta ahora, la pierdo sabiendo claramente a dónde voy, la pierdo corriendo en tu búsqueda, regresando junto a ti, al lugar que nunca debí haber abandonado. Voy a volver a casa, espérame.

El atardecer llega y yo miro al sol que en poniente me hace recordar todo lo que he vivido, la gente a la que he conocido, todo lo que he aprendido y todas las oportunidades que he tenido.

Miro a otro lado y lo primero que veo es tu cara, tus ojos fijos en mí sonriendo, y sé que si me pierdo a mí mismo tiene que ser a tu lado, que si esta noche todo cambia tiene que ser porque la vivimos los dos juntos.

Lo siento, la noche que va creciendo, el instante que se va acercado y te cojo la mano, mientras mi corazón me va tocando una nueva banda sonora, una que cuenta nuestra historia, la historia de cómo vamos a cambiar juntos nuestras vidas para siempre.

Bailemos juntos, disfrutemos, volemos tan alto que nadie nos pueda alcanzar. ¿Lo sientes? Todo ha dejado de tener sentido, nuestro momento ha llegado.

Hay cosas que no se pueden decir con palabras, hay sentimientos que se deben compartir, nuestros labios hoy no hablarán con sonidos, hablaran con nuestro tacto, con nuestro sabor y con ese amor nuestro que acabamos de estrenar.

Helio

Publicado: 6 febrero, 2018 en De sentimientos, Relatos
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Siempre quise valerme por mí sola, no necesitar a nadie, ser lo suficientemente fuerte como para saber afrontar todo por mí misma pero estaba equivocada, no siempre se puede conseguir, hasta los más fuertes necesitan alguna vez ayuda.

Lo cierto es que cuando estás a mi lado, me elevo como si fuera de helio, me siento siempre mejor, más alegre, acompañada, me haces ver la vida de otra forma, de mejor manera, consigues sacar lo mejor de mí.

Me haces sonreír cuando estoy triste, me levantas cuando caigo… ¿cómo eres capaz de hacerlo siempre? ¿Cómo eres capaz de estar siempre ahí? ¿Qué tienes tú que te hace tan distinto al resto? ¿Cómo me puedes hacer tanto bien?

Cada vez que estoy a la deriva, eres capaz de remolcarme a puerto, cada vez que estoy perdida, consigues traerme de vuelta a casa.

Me elevas como el helio, me haces llegar tan arriba que me olvido de saber lo que es tocar el suelo…

Cuando la vida te sonría pero, sobre todo, cuando pienses que nada vale la pena, que has dado todo lo que tenías y que no ha valido de nada, en todas y en cada una de las situaciones, yo estaré pendiente de ti.

Daré lo mejor de mí cuando tú lo necesites, siempre estaré dispuesto a escucharte porque lo que digas siempre será importante para mí, estaré apoyándote siempre, a pesar de todo lo que pueda ocurrir.

Si necesitas un amigo, yo estaré aquí, porque sé que el tiempo se terminará algún día y que siempre será mejor haber tenido un apoyo que vivir solos y amargados, cuando pudimos haber tenido una razón para sonreír.

No guardes tus lágrimas si necesitas que alguien las recoja, no esperes del mundo sueños que están en tu mano cumplir. Dime, ¿qué deseas? No perdamos el tiempo, corramos a por ello, no podemos perder un instante, la vida es demasiado corta, no nos los podemos permitir.

Aquí estoy, andando cada vez un poco más deprisa, acelerando mi ritmo, casi corriendo, tanto que empieza a faltarme el aire y tengo que aspirarlo a bocanadas para no pararme, para seguir avanzando.

En tu oscuridad fuiste capaz de hacer sonar la alarma que me ha podido avisar y yo he salido corriendo, en tu búsqueda, porque quiero salvarte, quiero hacer que salgas de esa sombra que se ha apoderado de ti ahora, porque no sería capaz de entender este mundo sin tu alegría, sin ese brillo en tus ojos que me hace crear en la esperanza.

¿Lo entiendes? Si tu mundo se derrumbara en pedazos yo empezaría una rebelión que derrocara a aquel que lo provocase, si la noche cayera sobre ti, yo encendería la hoguera que la iluminase.

Abre tus brazos y encuéntrame, déjame que te insufle la energía que ahora te falta, porque tú eres la chispa que me alimenta y yo quiero, por una vez, ser lo mismo. Por ti, por todo lo que eres, sería capaz de batallar con cualquiera.