Miro las fotos y recuerdos lo que un día fui, un niño que no desistía de sus sueños, que creía que todo se podía alcanzar si se creía en ellos con pasión. Miro la foto de cuando tenía diecisiete y veo una sonrisa esperanzadora. Con todo, no puedo idealizar la verdad, porque hay más cosas que esos recuerdos, también hay sombras en medio de las luces, también hubo muchas frustraciones, muchos traumas y muchas cosas que aún duelen cuando las recuerdo.

La soledad sigue alcanzándome, ahora puedo verlo tan claro que casi puedo sentir sus dedos tocándome. Es algo con lo que debemos convivir, algo que siempre estará ahí, esperando que olvide lo importante para alcanzarme otra vez.

Ahora que lo entiendo todo sé que no tengo nada que temer, que los únicos fantasmas que hay en mi vida, son los que siempre llevo conmigo y que si yo no tengo miedo de ellos, nunca me podrán hacer daño alguno a mí.

Lo veo tan claro ahora, ojalá pudiera decírselo a él, al que aún no había perdido la inocencia.

Demasiado el peso de lo ocurrido, demasiado tiempo para pensar, demasiado el tiempo perdido en cada recuerdo olvidado que yace en esta ciudad.

Bajo la sombra del árbol en el que un día grabaste nuestros nombres sigo esperando que regresen esos ojos tuyos que eran capaz de iluminar la oscuridad.

Desde el faro que vigila este mar terrible sigue nuestra historia en suspenso esperando que la podamos terminar y aunque ya sea imposible darle cualquier significado, siempre quedará flotando en el aire esa oportunidad.

Dime, ¿Cuándo regresarás? ¿Sigues teniendo miedo por lo que podría pasar?

Tu historia sigue escrita con tinta invisible en ese diario escondido en el hueco de este árbol y allí sigue recogida cada una de las veces que caíste de bruces para después volverte a levantar.

Sigo esperando a aquellos ojos negros que escrutaban el horizonte para encontrar tu felicidad.

Los tiempos han cambiado pero yo me niego a dejarte escapar.

He estado pensando en lo que dijiste y lo cierto es que me ha dado miedo y me han dado ganas de correr, porque he sentido el peso de una responsabilidad a la que no estoy acostumbrado a lidiar, porque he sentido que el mundo se me ha caído encima y que no era capaz de sujetarlo.

Si quieres entenderlo tendrás que escarbar un poco más profundo en mí, tendrás que llegar más adentro, al lugar en donde guardo lo que siento en verdad y no lo que digo sentir, en ese instante en donde vive mi sinceridad, sin escudo alguno, en el que podrás obtener la verdad y no un millar de escusas.

Tengo muy claro que mi alma es para ti y me da miedo admitirlo, ¿cómo podría admitir que necesito a alguien junto a mí? Siempre he querido vivir sin necesitar a nadie, va en contra de lo que siempre he creído.

No puedo verlo, no puedo sentirlo, tengo que llegar más profundo, tengo que saber si estoy preparada para aceptar la verdad y para ser capaz de vivir con ella para siempre.

¿Esperarás o saldrás huyendo?

He perdido demasiado tiempo pensando en lo que me conviene y en lo que no, tanto tiempo hasta darme cuenta al fin de que puede que el egoísta siempre he sido yo y, ahora, no tengo más remedio que buscarte de nuevo cuando antes ya te tuve.

Me equivoqué, te perdí por ser un tonto, te perdí por no saber lo que quería, te perdí por no ser consciente de lo mucho que te necesitaba.

No puedo cambiar lo que ya pasó pero puedo cambiar lo que pasa ahora. Te buscaré en todas las parte y cuando lo haga te abrazaré y da igual lo que pase, continuaré aferrándome a ti, da igual la circunstancia, da igual la situación, si tú me aceptas no me volveré a separar de ti.

La música de nuestra vida es la que tocan nuestros corazones, pon a todo volumen los altavoces de tus sentimientos y déjame bailar contigo, me he equivocado toda una vida para acertar ahora.

Responde a mi confianza, te demostraré que esta vez soy yo el que te conviene a ti y no tú la que me conviene a mí.

Esta noche necesito explotar, esta noche voy a ser diferente. Me pregunto cuanto tardarás en caer en mi juego, en probar el sabor de mis pensamientos.

Aquí estoy ya, saboreando la fiesta en el local, preparando lo que será. Voy probando esos chupitos que me hacen volar hasta que por fin llegas hasta mí. Te invito a tomar alguno más y te hago reír sin esperar más.

Poco a poco siento que empiezo a volar y te llevo a la parte de atrás. Después de comprobar si lo que sentimos es dulce o salado y de volverlo a probar, te llevo a otro lugar.

Me pregunto si Kevin Mcallister tendría otro plan, si podría hacer que los ladrones de corazones de este hogar también huyeran al encontrárselo delante. Pero no, Kevin no tiene un plan pero vuelve a estar solo en casa, como nosotros dos en esta habitación, con esa cama esperando a que empecemos a pensar en horizontal.

Ahora juego a ser gigante y tú juegas a que me puedes conquistar y pronto volveremos a empezar un nuevo juego que sabemos que también nos gustará.

Edén

Publicado: 20 mayo, 2017 en De sentimientos, Relatos
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¿Sentiste alguna vez por mí que era más que tu mejor amigo? ¿Alguna vez me odiaste por no darme cuenta de lo que podías en verdad sentir? ¿Pensaste en alguna ocasión en confesarme la verdad?

No es un lamento, no es una queja, son tan solo preguntas, solo una forma de indagar sobre la verdad que se esconde tras nuestros cuerpos, tras nuestros pensamientos, una forma de averiguar si esa vibración que un día me atravesó y que se quedó en mi interior a ti también te había atravesado.

Nunca traté de conseguir tu Edén, nunca pensé en llegar a tu paraíso, tan sólo estaba ahí, escuchándote y surgió, como surgen las cosas, sin darme cuenta y fue creciendo poco a poco, hasta que casi no parecía poder aguantarse en mi interior, haciéndome daño el seguir escondiéndolo.

Aquí estoy, sin ninguna esperanza más que ser capaz de aliviar mi carga, quizás por una vez valiente o, tal vez, más cobarde que nunca. Mas lo cierto, es que ahora estoy confesando y para cerrar el círculo, tan solo queda que tú me digas tu verdad.