Rescátame

No intentes entenderme, seguramente acabes enloqueciendo. No trates de participar en mi juego, es mucho mejor que no intentes perder tu alma como la perdí yo. Llevo siendo demasiados años el rey del dolor, el maestro de la derrota, el dueño del fracaso… ¿por qué habrías de querer ser tú lo mismo?

¿Acaso quieres rescatarme? ¿Podrías hacerlo? Entonces rescátame, siempre que para hacerlo no seas tú el que acabe perdido.

No entiendo por qué lo habrías de hacer pero si lo piensas hazlo, si dudas huye, nunca podrás conseguirlo si no estás seguro de todo lo que puedes hacer.

Aquí estoy, aún perdido del mundo en el que me empeñé dilapidar mi vida, preso de una confusión brutal en la que nunca debí entrar.

He perdido mi camino y no sé volver a él. ¿De verdad serás capaz de poder salvarme?

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Porque te quiero a morir

Me gustaría encontrar ese lugar en el que vivir tranquilo, ese sitio en la cabeza al que acuda el olvido a mi auxilio, porque cuando cierro los ojos aún resuenan tus palabras en mi mente y lo que dolió un día, vuelve a sentirse, porque hay heridas que jamás tendrán cura y tu forma de abandonarme camino al infierno es algo que se ha quedado grabado para siempre.

No, no eras tú, era… soy yo, porque te quiero a morir, porque cuando se trata de pensar en ti no me sé rendir, porque me hacías sentir lo que nunca había sentido, me hacías feliz tan sólo por estar contigo.

Malditos sentimientos que me llevaron a la duda, te quise tanto que dudé de mí por creerte a ti, te quería querer por encima de mí.

Murmuras lejos de mí, allá donde no llegan mis oídos, que estoy loco, que de tanto soñar me he perdido y me entristece, porque la primera que quiso soñar fuiste tú.

Juro contra el destino que me llevó a ti, blasfemo contra mi razón que me impide renunciar a lo que nunca he tenido y puede que ya no sea suficiente pero me da igual, nunca serás tan feliz cómo lo fuiste conmigo.

En solitario

Supongo que ya no tiene sentido arrepentirse, porque fui yo quien acabó con todo, quién acabo con lo que teníamos y ahora soy la que se arrepiente, la que intenta ver desde lejos todo lo que haces, con la esperanza de encontrarte otra vez, de entender que era lo que te hacía distinto, para haber sido con la única persona que he sido capaz de llegar hasta el final.

Hoy bailo sola y no me importa, porque me gusta la fiesta, porque me gusta divertirme, tomar algo y hacer que se fijen en mí pero, tengo que ser sincera, no soy capaz de borrarte de la cabeza y me arrepiento de haberte mandado aquel mensaje y de ser una de tus ex pero, supongo, que ya no puedo hacer nada por cambiarlo.

Al final lo tengo que confesar, yo soy la idiota y no tú, la que se equivocaba y la que no era capaz de reconocer la verdad, la que por miedo a que la vida no fuera perfecta acabó estropeando las imperfecciones que nos hacían a ambos maravillosos.

¿Dónde estás? Ya no puedo aguantar esta sensación de vacío que me invade. Desde que te has marchado, nunca fui capaz de bailar con otro. Ahora me divierto en solitario porque no encuentro a nadie como tú para no hacerlo de otro modo.

Cuando nadie ve

Lo supe nada más verte y cuando la suerte me sonrió, al llevarme contigo en el inicio de verano, de repente me congelé, porque tuve que ver con mis ojos, hasta entonces ilusionados, que ibas corriendo a un abrazo que pasaba por unos brazos que no eran los míos.

Así que me tuve que contener, a pesar de que en mi interior seguía creciendo un amor que parecía incontenible.

Aquel verano que se tornó invierno, de repente se calentó otra vez, cuando me dijiste que tu otra historia se había acabado y, aunque aún no lo había entendido, me ilusioné, creyendo que eras para mí. Pero no era así, no era así…

Nuestro castigo es hacernos pasar por amigos, cuando ambos sabemos que hay algo más y, por eso, tú escapas de mí, porque sabes que verme agita en tu interior ese sentimiento que creías dormido.

Ahora entiendo que cuando no hay testigos, cuando nadie nos ve, podría darte toda la vida que quería contigo pero, por desgracia, esa no es mi forma de querer.

Honesto

¿No puedes decirme nada? Lo cierto es que me gustaría que fueras capaz de decirme lo que sientes en verdad, de explicarme lo que pasa cada día por tu cabeza, con la total confianza de hablar con aquella persona a la que quieres.

Aún me acuerdo cuando te conocía, aquel día hace tantos años, con esa forma tan tuya de mirarme, como si fueras capaz de ver algo que nadie más era capaz de hacer. Hemos pasado tantas cosas desde entonces.

¿Está todo en mi cabeza o he hecho algo en verdad? ¿Fue algo que dije o algo que hice? Lo cierto es que ninguna de las cosas que te pregunto parece tener sentido, pues no soy capaz de entender que haya hecho algo mal.

¿Podrías ser sincero conmigo? Tan sólo quiero que lo seas, tan sólo quiero que seas capaz de decirme lo que pasa entre los dos, quiero saber si tenemos o no futuro, quiero saber la verdad, quiero saber si los dos podemos ser todo aquello que un día habíamos dicho que podríamos ser en el futuro.